El tiempo que pasa
Nadie puntualiza sobre la llegada, así como nadie niega el desconcierto y desacuerdo sobre el momento de irse.
Lidiar con el tiempo, dificultad insuperable para lo finito del humano.
El volver siempre impregnado de un aire de confort, a menudo engañoso.
El recuerdo es muerte y vida a la vez, y suele recurrir aun sin ser llamado.
Cuando eso pasa yo suelo culpar a los espacios.
Espacios pequeños en un mundo tan enorme.
Pero pasa el tiempo, así como pasan las personas y yo sigo atrapada en este espacio.
Odio mis raíces, moriré asfixiada por ellas a menos que un milagro se atraviese en mi camino.
Gente que llega así como se va y uno a su vez, va deshaciéndose en cada una de ellas.
El tiempo que pasa, los días que se van y los corazones que se enfrían, mientras, me pregunto mi lugar entre todo ello.
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