domingo, 29 de diciembre de 2019

Relato de un abandono

¿Hago bien en abandonar las leyes?¿No sería mejor arreglar mi maquillaje y mi CV y expresarme no con historias sino con la linealidad de un artículo de revista de cuartil, de esos donde las palabras se acomodan para reiterar una idea, y en la parte de conclusiones se la presenta como la mejor alternativa hermenéutica posible?.
Tendría que usar APA y notas de pie de página, justificando la metodología utilizada y con un orden de capítulos podría presentar paso a paso mis razonamientos, en los que de tanto circular ya considero  como la verdad más absoluta, la solución mas certera ante el vacío alcahueta que las leyes suelen conceder.
Verificaría, a través de elaborados juegos de palabras, las hipótesis, y al final presentaría con mucho orgullo y de forma rimbombante, primero en el papel y luego en numerosas instituciones alrededor del mundo, unas prestigiosas, otras no tanto; pero siempre patrocinada por aquella institución en la que paso sentada y fingiendo una sonrisa, cada día de mi existencia.
Pero no, no consiento enterrarme así, interpretándome a diario como la titiritera o vendedora de humo, cuyo máximo mérito radica en verse en la continúa obligación de inventar supuestos universos sumidos en falsas verdades para así proyectar un presunto éxito e inflar un nombre abultado de referencias que nadie lee (porque hoy en día el tiempo no alcanza), pero que todos asumen como importantes.
La escritura, la verdadera, tiene su inercia y su fracaso, que nunca pueden controlarse o preverse en su totalidad. Esta exige personas como yo: inseguras e insatisfechas de sí mismas, indecisas, melancólicas e ingenuas, pero capaces de tirar un universo entero por la borda a la primera mentira.


***Ejercicio de escritura inspirado en Relatos de Viaje de Olga Tokarczuk.

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