jueves, 10 de enero de 2013

a

Mi pequeña tragedia de no poder olvidarme un rato cuando el sol se apaga y cierro los ojos, convirtió a éste poema en el himno de mis noches.


"  El insomnio tiene zancos
para golpear en la ventana 
de mi sexto piso.

Son las tres de la mañana
cuando escucho cantar un gallo
por milésima vez.
Pobre animal,
ha perdido la noción del alba como una veleta de lata
mecida por el tiempo loco
de esta ciudad
donde todo muere
y nace de continuo.

Aún no asoman
las primeras luces de la mañana
pero siento una lámpara halógena
instalada en la mente.

Son glaciales las luces nocturnas.

Aguardo con estupor la llegada del sol,
como un vampiro incapaz de rehuir el día."

                             John Galán  Casanova.

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